Del canibalismo al capitalismo V

Los Dioses. I


En el Critias, Platón hace una singular descripción de cuál era la relación entre los dioses y los hombres hace más de doce mil años, cuando todavía habitaban la tierra:

“En una ocasión, los dioses, distribuyeron entre sí las regiones de toda la tierra por medio de la suerte, sin disputa, pues no sería correcto afirmar que ignoraban lo que convenía a cada uno ni, tampoco, que a pesar de saberlo, intentaban apropiarse unos y otros de lo más conveniente a los restantes por medio de rencillas. Una vez que cada uno obtuvo lo que le agradaba a través de las suertes de la justicia, poblaron las regiones y después de poblarlas, nos criaban como sus rebaños y animales, como los pastores hacen con el ganado, solo que no violentaban cuerpos con cuerpos, como los pastores apacientan las manadas a golpes, sino como es más fácil de manejar un animal: dirigían desde la proa. Actuaban sobre el alma por medio de la convicción como si fuera un timón, según su propia intención y así conducían y gobernaban todo ser mortal.”

Los dioses, dá la impresión de que eran o unos fantásticos embaucadores o unos hábiles hipnotizadores. Como los seres sofisticados y no carentes de sensibilidad que aparentaban ser, sabemos que también eran muy aficionados a la pedagogía, el monumentalismo, la música, el sexo y los sacrificios humanos. Que tenían sentido del humor es un hecho, solo hay que ver la broma de la que fue objeto Abraham, en la que se le pedía que degollara a su hijo, que cachondos.

Tras varias generaciones de dioses gobernando cada una su parcela terrestre, les siguieron a su vez las de los semidioses o démones, esto es, los hijos que los dioses tuvieron con mujeres humanas, después los hijos de estos, luego ya fueron solo hombres, sacerdotes y más tarde los reyes los que rigieron los destinos de los pueblos. Personalmente creo que la parafernalia ritual que envuelve el concepto de divinidad, las ofrendas y el rollo de los sacrificios ceremoniales, a los dioses todo esto les debe dar igual, posiblemente no era más que un chollo, un invento de los sacerdotes para poder vivir del cuento, en realidad a los dioses evidentemente les molan mucho más las armas de destrucción masiva.

Herodoto, en el segundo tomo de su Historia, según le informaron unos sacerdotes egipcios de su época, escribió :

“…en el transcurso de once mil trescientos cuarenta años (vaya precisión), ningún dios había aparecido en forma humana…” y “…sin embargo, con anterioridad a los hombres que reinaron, fueron dioses – decían – quienes imperaron en Egipto conviviendo con los humanos y siempre era uno de ellos quien detentaba el poder”.

Según parece algunos dioses se retiraron, otros murieron, de una manera u otra desaparecieron, aunque su presencia siguió dejándose sentir, a través de los sacerdotes y gracias a los escribas. Tal vez llegaron a la conclusión, cuando los seres humanos adquirieron un cierto nivel cultural, de que ya eran capaces, por ellos mismos, de autodestruirse sin ayuda. Así que durante los milenios siguientes fue el hombre quien como un impostor continuó la labor civilizadora comenzada por los dioses y aunque innumerables veces se hayan echado de menos mejores maneras y el poder de convicción de aquellos; los lideres humanos han hecho en general todo lo posible por seguir su ejemplo, enriqueciéndose a costa de los demás y financiando guerras periódicamente cuando la paz no les resulta rentable. Sin duda esta civilización resulta inhumana.

Recientemente un grupo de científicos que participaron de alguna manera en el proyecto Genoma, han manifestado que 223 genes dentro del ADN humano no se corresponden con el árbol evolutivo terrestre, aunque no hay quorum en la comunidad cientifica a este respecto, en realidad no saben nada aun del monton de basura genetica que han encontrado y que no cumple ninguna funcion.

En el tema del origen del hombre, evolucionistas y creacionistas resultan ser aliados coyunturales, frente a “teóricos” como Sitchin por ejemplo, a quien todavía no han podido desacreditar como lo fue en su día Von Daniken, lo que le permite seguir vendiendo libros y planteando desafíos a serios y sesudos académicos que no se atreven a hacer malabares con su reputación. Sitchin tiene la certeza de que los dioses vuelven cada 3.600 años en virtud a una elaborada teoría, perfectamente detallada en “El 12º planeta” .

Aceptar que fuimos creados por otros seres para ser sus esclavos, es muy fuerte. Hasta ahora los dirigentes nos habían estado enseñando, paradójicamente demasiadas veces a base de hostias, versiones blandas de la historia, con un señor mayor de barbas blancas en el cielo, -“el anciano de días”- , un eterno rival en el infierno –“el angel caído”- y la humanidad como campo de batalla. A la par, se ha ido haciendo un hueco en la mente de muchos, durante todo este tiempo, la antítesis de esto, la negación de cuanto nos dicen los antiguos sobre estos seres a través de sus escritos, descreimiento que es el resultado del rechazo de a la hipocresía, la mentira y la intolerancia de las autoridades .

“Yo, Eannatúm, la gran red de Babbar (Utu) el rey, el resplandor de luz, sobre los habitantes de Umma la lancé”.

El texto tiene 4.700 años y teniendo en cuenta que actualmente los humanos, creo yo, todavía no disponemos de “resplandores de luz” capaces de causar una masacre, a mí me suena más a episodio de Stargate que a pelea tribal. Hay que señalar, por otra parte, que no se menciona la presencia física del dios solar mesopotámico, según se lee textualmente fue el propio rey Eannatúm quien hizo uso del arma sobrenatural y no el dios, por lo que la declaración no entra en contradiccion con las fuentes de Herodoto .

Hubo un tiempo en el que al creador te lo encontrabas mientras “paseaba por el jardín a la fresca de la tarde”, despues la humanidad fue expulsada, apartada de su presencia a raíz de un mosqueo fenomenal, por lo que técnicamente ellos no se fueron, nos fuimos nosotros. Se dijo que los dioses temían que los humanos pudieran llegar a rivalizar con ellos, por lo que nuestras capacidades fueron disminuidas “ poniendo un velo delante de sus ojos, para que no pudieran ver la esencia de las cosas…” , también redujeron significativamente los años de nuestra vida. Hasta ese momento, al parecer el ser humano era mas semejante a sus creadores, de lo que lo es ahora. A pesar de estas limitaciones, el ser humano no ignora que la realidad es mucho mas de lo que podemos percibir con nuestros sentidos y en cuanto a nuestra vitalidad, muchos médicos hoy en dia afirman que la vejez es una enfermedad y como tal podrá ser tratada en el futuro. El alma es quizás el quid de la cuestión. El problema es que es una cuestión bastante jodida en realidad; la ciencia no nos puede decir gran cosa por el momento, bastante tarea tiene ya con el universo de lo material, y los “espiritualistas” ( religiosos, chamanes, brujos, etc.) no se ponen de acuerdo.

http://www.sitchin.com